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Vivir en el Momento

Hace algunos días, una familiar me envió un texto que realmente ¡Me encantó! Cada uno de sus párrafos me hizo asentir constantemente con la cabeza y sobre todo, me hizo sonreír. Fue tanto lo que me gusto este texto, que lo compartí con mis amigas en los grupos de WhatsApp, en Facebook y en donde quiera que tuviera la oportunidad. Al ser un poco largo, me imagine que muchos no se tomarían el “trabajo” de leerlo, sin embargo, para mi ese no fue un obstáculo para que querer que todas las personas que conozco pudieran tener la oportunidad de experimentar lo que yo sentí al leerlo.



Este texto de carácter religioso, refleja en cada uno de sus párrafos, la importancia de Vivir en el Momento, y de ser capaz de realmente disfrutar de cada uno de los pequeños regalos de día. Para muchos, este mensaje es tal vez obvio, sin embargo, siento que se nos olvida todo el tiempo y que desafortunadamente nos enfocamos mas en nuestros problemas que en todas las cosas buenas que tenemos a nuestro alrededor.


Hubo un párrafo en este texto que me sorprendió gratamente, ya que habla del no confundir nuestro trabajo con nuestra vida, ni tampoco el valor de las cosas con su precio. Esta pequeña frase es súper poderosa, enfatizando que somos mas que un trabajo o una profesión y que el precio de algo, muchas veces no equivale a su valor.


Son muchos los momentos en que pare de leer para degustar cada palabra por lo que te invito a leer con detenimiento esta maravillosa plegaria y que en lo posible, y de ser necesario, la leas varias veces para que recuerdes lo importante y especial que eres y que cada día es un regalo para disfrutar al máximo.


Antigua plegaria Hebrea:


“Que tus despertares te despierten. Y que al despertarte, el día que comienza te entusiasme.

Y que jamás se transformen en rutinarios los rayos del Sol que se filtran por tu ventana en cada nuevo amanecer.


Y que tengas la lucidez de concentrarte y de rescatar lo más positivo de cada persona que se cruce en tu camino.


Y que no te olvides de saborear la comida, detenidamente, aunque "solo" se trate de pan y agua.


Y que encuentres algún momento durante el día , aunque sea corto y breve, para elevar tu mirada hacia lo Alto y agradecer, por el milagro de la salud, ese misterio y fantástico equilibrio interno.


Y que logres expresar el amor que sientes por tus seres queridos.


Y que tus brazos, abracen. Y que tus besos, besen.


Y que los atardeceres te sorprendan, y que nunca dejen de maravillarte.


Y que llegues cansado y satisfecho al anochecer por la tarea satisfactoria realizada durante el día. Y que tu sueño sea calmo, reparador y sin sobresaltos.


Y que no confundas tu trabajo con tu vida, ni tampoco el valor de las cosas con su precio. Y que no te creas más que nadie, porque, solo los ignorantes desconocen que no somos más que polvo y ceniza.


Y que no te olvides, ni por un instante, que cada segundo de vida es un regalo, un obsequio, y que, si fuésemos realmente valientes, bailaríamos y cantaríamos de alegría al tomar conciencia de ello. Como un pequeñísimo homenaje al misterio de la vida que nos acoge, nos abraza y nos bendice.”

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